No conocí personalmente a Roberto “El Dete” Bordón. No compartí con él una radio, una cobertura ni esos momentos que el oficio me permitió vivir con tantos otros colegas. Pero al volver a una entrevista que Ricardo Musso le realizó hace dos años en A Mi Manera, encontré algo que me hizo detenerme. El Dete hablaba sin complejos, sin impostar una voz que no era la suya. Contaba que de chico jugaba a hacer radio con un tarro de leche Nido, que vendió su bicicleta para pagar su primer espacio y que había empezado “de abajo”. Escuchándolo entendí que, por encima de los recursos y las formas, había algo mucho más difícil de conseguir: pasión por lo que hacía.
La radio hizo con él una de esas cosas que todavía explican su magia: le dio un lugar, una identidad y un protagonismo que construyó durante más de veinte años. Y él lo sostuvo. Habló de fútbol, de su Estudiantes, de política y de sus convicciones con una sinceridad poco calculada. Podía gustar o incomodar, pero no parecía preocupado por acomodar cada palabra para satisfacer a todos. Quizás quienes hacemos periodismo en pueblos y ciudades chicas conocemos especialmente ese desafío: trabajar artesanalmente cada día, convivir con los prejuicios, las etiquetas y las diferencias, tratando de informar y opinar sin convertir al que piensa distinto en un enemigo.
No escribo esto porque la muerte vuelva buenas a las personas ni para construir ahora un personaje diferente del que fue. Lo escribo por lo que encontré en sus propias palabras. Me inspiró su lucha, su constancia y esa decisión de seguir cuando seguramente muchas veces hubiera sido más fácil abandonar. Permanecer tampoco es para débiles. El Dete permaneció, encontró en la radio su lugar, su voz y una manera de llegar a los demás.
No tuve la oportunidad de conocerlo personalmente, pero después de escucharlo entendí algo: hay personas que no necesitan haber pasado por nuestra vida para dejarnos una enseñanza. A veces alcanza con detenerse un momento y escuchar su historia. Esta es la de El Dete.
GABRIEL “GABITO” DUARTE – (Margarita Santa Fe)
